Grandes dorados de Goya

Informacion

Los fríos intensos lograron decantar el agua y con el repunte de las marcas térmicas, los dorados y otras especies predadoras se lanzaron a tomar artificiales. En esta nota les contamos sobre nuestro relevamiento en la zona de Goya.

Goya, Corrientes, un destino que visitamos varias veces al año. Tierra de grandes pesqueros, ricos en fauna y flora, bendecida con “Los Esteros de Isoro”, un paraíso virgen de aguas transparentes, donde se practica la pesca y devolución obligatoria con artificiales.  Goya también tiene  la ventaja de contar con muchos ambientes en los cuales podemos practicar todas las modalidades de pesca, sea deportiva o con carnada natural.
Con la llegada del frío, el agua en el norte del litoral comenzó a limpiarse  y mejoró notablemente la pesca, fue así como recibimos la llamada de Javier Enrique, guía y amigo, con quien íbamos a realizar el relevamiento y  nos contaba la mejoría en la pesca con artificiales el cual era nuestro fin en esta salida, al levantar notablemente la temperatura. Cabe señalar que la semana anterior había llegado a -1º bajo cero, lo cual aletargó al dorado, y solo se lograban capturas con carnada natural, como la morena o el cascarudo entre otros.
Emprendimos el viaje y luego de transitar por la ruta nacional 12,  casi 800 km desde Buenos Aires,  arribamos a tierra correntina.
Nos dirigíamos hacia el complejo de Cabañas  “Refugio del Río”, lugar que ya conocemos y en donde nos alojaríamos durante la estadía en Goya.

Nos recibieron cordialmente como es habitual en este hermoso lugar, imperdible de conocer si visitan la ciudad.
Mientras desayunábamos, arribó nuestro guía, quien nos anticipó una excelente jornada de pesca, ya que el día acompañaba y  la temperatura también se había modificado de manera notable. Pronosticaban 25ºC de máxima, lo cual era ideal para que los tigres del río vuelvan a tomar señuelos!!
Embarcamos cómodamente desde las cabañas, cargando nuestros elementos a utilizar y partimos por el riacho Goya hacia el Paraná, buscando la zona que relevaríamos.

Temprano, la temperatura era muy baja, no nos librábamos todavía de las camperas, guantes y gorros porque el fresco se hacía notar a esta hora de la mañana.
Luego de cruzar el arroyo Isoro hasta pasar por El Alemán, comenzamos a garetear separados de la costa a no más de 20 a 25 metros para poder golpearla con los señuelos. Nuestros primeros lances fueron imprecisos por el frío y las nulas respuestas, pero ya estábamos en carrera disfrutando de esta pasión que es para nosotros la pesca.
La modalidad empleada fue bait cast, y había que lograr lanzamientos pegados a la costa entre los palos, donde se encuentra la carnada y es ahí, donde el dorado y todas las especies predadoras se encuentran alimentándose.
Con cañas de 6 pies (1.80m) de St. Croix Extreme y Fenwick HMG que no superaban las 17 libras arrancamos nuestro día, y las acompañábamos con reeles Quantum Tour Editon y Shimano Curado 201 E7, de bajo perfil, cargado con multifilamento Power Pro de 40 libras al que le sumábamos un leader de fluorocarbon del 0.63 de aproximadamente 1metro, rematado con un leader de acero de 15cm, de 30 libras.
¿Por qué todo esto? Porque la suma del fluorocarbon le da una mínima elasticidad a la clavada cuando el pez es muy grande y reduce las posibilidades de corte en el instante, no hay que olvidarse que hoy para el bait se utiliza multifilamento que no tiene estiramiento y logra a cualquier distancia una clavada firme y segura. En cuanto a las cañas. Las elegimos muy cortas, lo cual las tornan súper ligeras, y nos permiten lanzar sin parar las veces que uno desee, o sea, tenemos mucha potencia en la palma de nuestras manos!!
Con señuelos de media agua tipo Minnow y de 12,5 cm que no profundizaban más de 1.2 mts,  logramos las primeras capturas de dorados entre 3  y 4 kilogramos de peso, que tomaban perfectamente con ataques francos a todos los artificiales, preferentemente los de colores naranja o rosados.

Siempre con el consejo de Javier, de tener las herramientas necesarias para no correr riesgo de accidentes: pinzas de punta para quitar los triples de la boca de los pescados y cualquier otro tipo de pinza como el bogagrip o fishingrip en mi caso, para levantarlos del agua.
La pesca era muy buena, y entre mate, galleta y anécdotas seguíamos cobrando muy buenas capturas en un promedio de tamaños inmejorable para esta altura del año, sin olvidarnos que recién comienza a limpiarse el agua, y que por ese motivo era imposible pescar con señuelos.
Una larga pasada sobre el Paraná y logramos capturas de hasta 6,5 kilos, según marco el ojo del Javier Enrique que no falla nunca, una hermosa pelea hasta subirlo, foto y al agua nuevamente, para iniciar otro tiro y  renovar las expectativas por superar siempre el más grande hasta el momento.

Era el momento ideal para parar, en un refugio que el guía tiene preparado, para atender a todos los pescadores,  mantel de por medio y un buen almuerzo, con una sobremesa de consejos para mejorar aun nuestra técnica en bait cast o spinning, que no es para dejarla pasar, viniendo de alguien que vive en el agua y pescando en esta modalidad de hace tantos años!
Fue así que volvimos al ruedo, pero con cambios, como en el fútbol, empezaba el segundo tiempo y con algunas modificaciones en el equipo.
Me dijo Javier:” poné un señuelo que baje un poco mas, pero que no dificulte para accionarlo contra la corriente”, entonces coloque un Deep Thunder Storm 11 paleta larga y fue instantáneo el ataque ni bien terminé de recoger para que logre su profundidad ideal. Ya tenía un doradazo peleándome en la punta de mi leader. Los tamaños seguían siendo excelentes, pero más parejos a mayor profundidad.

Luego el guía decidió bajar hasta pasar la boca del arroyo “Guarapo”, lugar donde suelen pescar con carnada, pero retirados de la costa, logrando portes que superan los siete u ocho kilos en dorados y surubíes!!
Acá fue más difícil, solo algunos intentos fallidos al clavar, hasta que Javier detectó un cardumen de sábalos grandes pegados a la costa, lugar al cual llegamos garateando para no hacer ruido en el agua.
Enseguida logramos varias capturas de dorados de 6 y 7 kilos y hasta un surubí que clavó el guía de excelente tamaño.
También vinieron algunos sábalos de hasta 4 kilos, enormes, robados del lomo!!

Cerramos una excelente jornada de pesca, como hacía unos meses no teníamos debido al tinte oscuro que el Río Paraguay desparramó sobre el Paraná y sus afluentes.
Utilizamos muchos señuelos en un abanico de modelos y una paleta de colores muy amplia, pero la diferencia la hicieron los de colores vivos e intensos que trabajaban entre 1 y 2,5 metros.
Algunos llaveros y triples debimos modificarlos, colocando triples 4X para reforzarlos, teniendo en cuenta que los portes eran más que interesantes y la pelea se ofrece en contra de la corriente.
Como cada vez que volvemos al agua, siempre nos queda algo por aprender, el dorado siempre se sabe una más que nosotros y es bueno que así sea, porque justamente es eso lo que nos motiva a volver y volver,  para gozar con un encuentro equilibrado, como debe ser: poder pescarlos y que ellos puedan escapar!!!

Hasta la próxima pesca
“Poppers”